sábado 7 de marzo de 2009

Laura Gutman - Newsletter Marzo 2009

El mismo miedo

Es muy extraño que actualmente sólo podamos imaginar los partos como si fueran “situaciones riesgosas”. Es por eso que recurrimos a “especialistas” en tecnología, poco entrenados para sostener un encuentro humano y sin conocimientos para hacer preguntas adecuadas e íntimas. El motor de las decisiones suele ser el miedo. En consecuencia cada parturienta queda al servicio de las rutinas hospitalarias, en lugar de que el personal asistente esté al servicio de la parturienta. Un verdadero despropósito.

Que los partos se produzcan en las clínicas y hospitales trae consigo una contradicción insoslayable: para tratar todas las enfermedades y accidentes se requiere que los médicos y paramédicos “hagamos algo, y rápido”. En cambio, para asistir a una parturienta, lo ideal sería “no hacer casi nada y esperar”. Por lo tanto, la lógica de parir y nacer en instituciones médicas es difícil de explicar.

Consideremos que hemos dejado de respetar el tiempo. El parto es una demostración más de que las mujeres necesitamos comprender la dinámica del tiempo, sin confrontarlo ni manipularlo, porque lo único que logramos es quedar “fuera de nuestro tiempo” interno. Sólo cuando comprendamos que el parto sucederá cuando tenga que suceder, las intervenciones innecesarias caerán en desuso.

Tomemos en cuenta que si la escena del nacimiento es hostil, si somos mal tratadas, si parimos enchufadas a cables y atragantadas de medicamentos, si nos desconectamos al punto de despersonalizarnos para no sufrir; recibiremos a nuestros hijos en pésimas condiciones físicas y emocionales. Las primeras experiencias de esos niños serán desgarradoras y el futuro, incierto. En cambio si pretendemos convertirnos en una sociedad más madura, más rica, más culta y más pacífica, comencemos por el inicio: hagamos la revolución en las salas de parto. Trasformemos cada nacimiento en una semilla de amor. Informémonos. Hablemos entre nosotras. Contemos la verdad. Pidamos ayuda. Organicémonos. Acerquémonos parturientas y profesionales para saber que compartimos el mismo miedo y la misma ignorancia. No nos hagamos las distraídas porque el cambio depende de cada una de nosotras, las mujeres.

Laura Gutman

viernes 6 de febrero de 2009

Laura Gutman - Newsletter Febrero 2009


La revolución nuestra de cada día.

La nuestra es una revolución silenciosa, amorosa y pacífica. Es una revolución doméstica, en el sentido más sublime del término. Es un cambio cotidiano, permanente, cariñoso, tierno y compartido.

Hacemos la revolución cada mañana cuando despertamos sudando envueltas en el cuerpo del niño pequeño. Cuando la divinidad femenina se hace presente a través del alimento que ofrecemos. Cuando organizamos los rituales familiares de comida, baño, limpieza, orden, palabras, explicaciones, verdades nombradas, diálogos abiertos, comprensiones compartidas y sueños soñados. Cuando somos anfitrionas de las celebraciones. Cuando cada día compartido y cada noche de descanso hacen parte de la nutrición afectiva. Cuando brindamos porque estamos vivos. Cuando el poder susurrante del agua nos adormece, y el poder hipnótico del fuego nos vitaliza.

Las madres hacemos la revolución cuando recuperamos nuestros rituales ancestrales, cuando defendemos los espacios íntimos, cuando hacemos silencio, cuando recordamos que somos la Tierra y que somos el Cosmos. Cambiamos el mundo cuando conservamos el valor sagrado que tienen los pequeños actos de intercambio humano.

La revolución de las madres acontece cuando nos dejamos fluir por la energía de las trece lunas de cada año. Cuando nutrimos, alimentamos, sanamos, atendemos, esperamos y estamos abiertas y receptivas para con los demás.

No importa que hayamos tenido vidas difíciles. Cada día es una nueva oportunidad para mirar a un niño, y saber que está deseoso de alimentarse con nuestra sustancia materna. Tampoco importa si se trata de un hijo propio o un hijo ajeno, porque ellos siempre permanecerán receptivos a los cuidados amorosos. Todos los niños saben que existe un ámbito generoso y caliente latiendo en el corazón de cada madre, potencialmente útil y nutritivo para ellos.

Laura Gutman - Fragmento de "La revolución de las madres"

lunes 5 de enero de 2009

Laura Gutman, Newsletter Enero 2009






Maternar y trabajar

Solemos creer que maternidad y trabajo son incompatibles. Sin embargo no importa si trabajamos o no. Importa saber si logramos fundirnos en las necesidades de los niños pequeños en relación al contacto corporal, el cobijo, la lactancia, los brazos disponibles, la mirada, la quietud y la presencia durante las horas que sí estamos en casa, incluyendo la noche. Siempre es posible seguir trabajando, si es nuestro deseo o nuestra necesidad, sin que el niño tenga que pagar los precios del abandono emocional. Con frecuencia utilizamos el trabajo como refugio y excusa perfecta para no someternos al vínculo fusional con los hijos. En cambio otras veces nos lanzamos a ese misterioso universo sin tiempo y sin bordes que es el contacto corporal permanente con los niños pequeños, sabiendo que esa hazaña es invisible a ojos de los demás, y que en ese territorio no recibiremos reconocimiento ni apoyo.

El problema no es el trabajo. El problema es la vuelta a casa. Pensemos cuántos minutos por día le dedicamos -de verdad- a la satisfacción pura de nuestros hijos traducida en piel, olor, leche, fluidos, abrazos y palabras llenas de sentido.


Cuando regresamos a casa, el niño que ya nos ha esperado con infinita paciencia siente que, ahora sí, ha llegado la hora de estar con mamá. A partir de ese momento merece ser resarcido, colmado de caricias, tiempo, abrazos y sonrisas y también merece recibir respuestas a sus reclamos legítimos ya que ha esperado estoicamente el regreso de su madre. Si somos capaces de delegar todo lo demás una vez que hemos regresado a casa, si comprendemos que no hay nada urgente más que nutrir a nuestro bebe de caricias y leche, entonces el trabajo no será un obstáculo para el vínculo amoroso entre la madre y el niño.

Laura Gutman

jueves 18 de diciembre de 2008

La imposibilidad de disfrutar a los hijos




Desde que empezamos a pensar en tener hijos, en formar un hogar, en dejar de ser sólo una pareja para pasar a ser una familia, nos encontramos con imágenes de embarazadas embelezadas con su estado, instantáneas de mujeres con un aura de luz, que eligen todos y cada uno de los detalles que recibirán a su futuro bebé. Ya sea en libros, en programas de televisión, en revistas o foros de internet, todo nos dice que el embarazo es una época de felicidad, de gozo absoluto.
Asi que un día nos ponemos en la búsqueda de ese hijo, hasta que pasado un tiempo vemos, por fin, el ansiado positivo en la tirita del test.
Y es ahí, a partir de ese momento, donde la realidad nos golpea, o mejor dicho nos empieza a golpear.
Ya en la primer consulta al obstetra empezamos a vislumbrar que esa embarazada luminosa, plena y dichosa no es tan real como la dibujaban. Baterías de test, análisis, consejos, incluso órdenes, nos son dadas por ese médico al que le confiamos nuestro momento más feliz. Salimos de la consulta con una pila de papelitos, una cita para dentro de un més y un montón de dudas e inseguridades. Estoy embarazada o enferma?
Después empiezan las molestias lógicas de todo embarazo, nauseas, sueño, cansancio, cambios hormonales, de humor, de temperatura corporal, etc. que pueden darse de a uno, varios o todos juntos. Y nos pasa que en el momento en el que necesitaríamos poder descansar, concentrarnos en nuestro cuerpo, en sus cambios, en ese bebé que está creciendo dentro nuestro, no podemos. Hay que trabajar. Todos nos felicitan, nos compadecen por las molestias, pero la realidad es que esperan (y a veces exígen) que sigamos siendo las mismas de antes.
Y así, con sus altas y sus bajas continuamos durante 9 meses. Nos acosumbramos a que nos pesen, nos midan, nos pinchen, nos reten, nos asusten, nos toquen y que para nada de lo anterior se dignen a pedirnos permiso, por lo tanto asumimos que es lo normal, total, nosotras no sabemos nada, hay que ponernos en manos del médico que es el que estudió para eso.
Nuestro cuerpo deja de ser nuestro, pasa a ser un campo de prácticas de enfermeras, obstetras, ecógrafos, y demás profesionales de la salud.
Hasta que un día llega el momento del parto....Ya llegó? Si, ya llegó y ni siquiera tuvimos tiempo de tomarnos unos días para conectarnos con ese niño que está por nacer. Seguramente hemos trabajado hasta el día anterior.
Y nuestro cuerpo sigue sin ser nuestro, nos siguen pinchando, atando, inmovilizando, mirando, tocando, sondando, hurgando, cortando. Y de pronto....llanto. Ha nacido! Lo miramos, con suerte lo tocamos unos minutos y ya se lo llevan. Porque su cuerpo tampoco es de él, a él también lo pesan, lo miden, lo pinchan y lo sondan, lo menean, e incluso a veces se atreven a alimentarlo.
Minutos o incluso horas después, cuando ya nos han llevado a la habitación, llega nuestro hijo, bañado, envuelto en una manta, seguramente dormido y colocado en una cuna plástica, estéril, empujada por una enfermera muchas veces también plástica, que no se demora en darnos los 3 mandamientos del recién nacido para la madre primeriza que no sabe nada, a saber:
1- Teta 10 minutos de cada pecho a demanda, eso si, que no pasen más de 3 horas o menos de 2
2- Luego de comer, a la cuna.
3- De noche el bebé a la nursery asi la madre descansa.
Y así como llegó, se va. Dejándonos con mil preguntas y un bebé.
Y así comienza nuestra odisea, entre los consejos de la nurse, el obstetra, el neonatólogo, la madre, la suegra, la hermana, la vecina.....y esa vocecita dentro nuestro, que algo nos está queriendo decir pero que no podemos oir porque las otras voces, las de afuera, hacen tanto ruido!
Los primeros meses,que deben ser de conocimiento, de ajustes, de descanso, se convierten en una carrera contra-reloj para buscar una guardería decente, porque nos quedan sólo 5 o 6 semanas de licencia, además hay que acostumbrar al bebé al biberón, y como demonios funciona este sacaleches? Pañales. Mejor con cubierta tipo-tela, con gel, con aloe, con o sin barreras? Y llora, porqué llora? Ni la enfermera, ni el neonatólogo ni la vecina me dijeron que lloraba tanto. Tiene hambre? A ver el reloj? Tiene sueño? A ver el reloj? Nuestra vida, y la del bebé, parecen girar en torno a las agujas. Ya le toca? Suele ser la frase más pronunciada en la casa. Se calma en brazos, pero ya nos han repetido tanto que no hay que malacostumbrarlos, que nos toman el pelo, que nos toman el tiempo, etc que nos da hasta miedo levantarlo de la cuna o del coche, no sea que esté el pediatra detrás de la puerta listo para mirarnos con cara de desaprobación.
Nos dan la lista de las vacunas, de las vitaminas, de las comidas, listas, listas y más listas.
Pasan los años entre guarderías, horarios laborales, y llega la escuela, el primer día. Y claro, ha de ser colegio de jornada completa, sino cómo hacemos con el trabajo. Y después alguna extraescolar si se puede. Y entonces, en general, terminamos viendo a nuestros hijos unas 3 horas por día. Pero no importa, ya nos explicaron que lo que hay que tener en cuenta es la calidad y no la cantidad de tiempo, claro, eso es lo que vale...

miércoles 17 de diciembre de 2008

El zapato que pasará a la historia



El zapatazo a Bush ha dado mucho que hablar, y por supuesto minutos después del incidente ya había no sólo noticias, fotos, crónicas, etc sino también juegos on line dónde revivir en mano propia la azaña del periodista-héroe Iraquí.
¿Quién no se tienta a probar puntería? Aca les dejo un link Made in Argentina

http://www.zapatazoparabush.com/



Nota: sin desperdicio la cara del primer ministro Iraquí cómo diciendo -"Negro que mala puntería que tenés"

martes 16 de diciembre de 2008

Un techo para mi país




¿Quiénes son?

Visión
Una Latinoamérica sin extrema pobreza, donde ninguna familia tenga la necesidad de una vivienda mínima y todos tengan las posibilidades de mejorar su calidad de vida.

Misión
Buscamos mejorar la calidad de vida de las familias que actualmente viven en situación de pobreza, a través de la construcción de viviendas de emergencia y planes de habilitación social implementados en un trabajo conjunto entre voluntarios y pobladores. Queremos denunciar la realidad de los asentamientos en que viven millones de personas en Latinoamérica e involucrar a la sociedad en su conjunto, logrando que se comprometan y unan con la tarea de construir un continente más solidario y sin la injusticia de la pobreza.

Historia
Un Techo para mi País (UTPMP) es una organización latinoamericana que nace en Chile en 1997, luego de que un grupo de jóvenes universitarios apoyados por Felipe Berríos S.J., sintiera la necesidad de denunciar la situación de extrema pobreza en que viven millones de personas en asentamientos, a partir de la construcción de viviendas de emergencia y la ejecución de planes de habilitación social. Surge así la necesidad de convocar a toda la sociedad, dando a conocer que la falta de oportunidades y las condiciones en que viven más de 200 millones de latinoamericanos representan una injusticia que nos involucra y compromete a todos. Desde el año 2001 UTPMP comenzó a expandirse por Latinoamérica y hoy ya está presente en 14 países. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay se unen a través del trabajo de miles de voluntarios y comunidades que luchan por un continente más justo.

www.untechoparamipais.org
Oficina Central: Departamental #440, San Joaquín, Santiago, Chile
Teléfono: (56) (2) 510 29 00 | info@untechoparamipais.org


Fuente: www.untechoparamipais.org

lunes 15 de diciembre de 2008

¿Han sido buenos este año?




No estamos cansados ya de escuchar a padres, abuelos, vecinos, e incluso a los mismísimos reyes magos la famosa ¿Te has portado bien este año? ¿ No nos gustaría erradicar la infame preguntita?
Unos amigos han tenido la brillante iniciativa de crear un lugar para que podamos firmar a favor de que los reyes y demás interesados comprendan que estas épocas poco tienen que ver con coacciones, amenazas y chantajes emocionales.
A firmar señoras y señores, todos a por la extinción del "Has sido bueno este año? que tanto nos patea el hígado.

El link para dejar sus firmas:
http://www.hassidobueno.org/index.php